El agua es el reactivo más usado del laboratorio y casi siempre el menos vigilado. Un ICP-MS que no repite, un HPLC con picos fantasma o un blanco microbiológico contaminado tienen muchas veces el mismo origen: el agua.
Se usa sobre todo en: Farmacéutica, análisis elemental, microbiología, cromatografía, preparación de medios y reactivos.
El agua de laboratorio se clasifica por su resistividad y su contenido de carbono orgánico. El tipo III es agua desmineralizada básica, buena para lavar material y alimentar autoclaves. El tipo II sirve para preparar medios, soluciones y reactivos generales. El tipo I es agua ultrapura, con resistividad de 18,2 megaohmio·centímetro, y es la que exigen el ICP-MS, la cromatografía y la biología molecular. Usar un tipo por debajo del que la técnica requiere no da un error evidente: da resultados ligeramente malos que cuesta mucho diagnosticar.
Primera etapa: elimina la mayor parte de sales, materia orgánica y microorganismos. Base de los tipos II y III.
Pulido final hasta 18,2 megaohmio·centímetro. Es lo que convierte agua pura en ultrapura.
Reduce carbono orgánico total y controla crecimiento bacteriano en el circuito.
Retiene endotoxinas y ARNasas cuando el uso es biología molecular o cultivo celular.
Fabricante alemán dedicado a sistemas de purificación de agua de laboratorio: tipo I, II y III, con monitoreo continuo de calidad.
Purificadores de agua dentro de su línea de instrumentación de laboratorio.
Monitoreo de calidad de agua, complementario al control del sistema de purificación.
Son las que más vas a encontrar instaladas en laboratorios peruanos con esta técnica. No las representamos, pero sí les damos servicio.
Sistemas Milli-Q, el nombre más conocido en agua ultrapura.
PURELAB y sistemas de agua de laboratorio.
Línea Barnstead.
Sistemas arium de purificación de agua.
Instrumentación de control de calidad de agua.
Si tu equipo es de una marca que no representamos, igual lo atendemos: calibración con trazabilidad ISO/IEC 17025, mantenimiento preventivo y consumibles.
Se define por la técnica más exigente que tengas. Si hay ICP-MS, cromatografía o biología molecular, necesitas tipo I. Si el laboratorio prepara medios y reactivos generales, tipo II. Para lavado de material y autoclaves basta tipo III. Lo habitual es un sistema que entregue tipo I con un depósito de tipo II para el resto.
Porque la resistividad solo mide iones, no materia orgánica. Un agua puede marcar 18,2 megaohmio·centímetro y aun así tener carbono orgánico suficiente para generar picos fantasma en el gradiente. Para cromatografía hay que vigilar también el carbono orgánico total, y ahí es donde entran la lámpara ultravioleta y el cambio oportuno de cartuchos.
No por calendario sino por consumo y por la calidad del agua de entrada, que en Lima varía bastante. Un sistema con monitoreo continuo avisa cuando la resistividad empieza a caer; sin monitoreo se termina cambiando tarde, que es cuando ya contaminó una tanda de análisis.
Cuéntanos qué necesitas medir, en qué matriz y bajo qué norma. Te respondemos con la configuración adecuada, el consumible que corresponde y el plan de calibración.